jueves, 16 de marzo de 2017

PRÁCTICA 1

AUTOCONOCIMIENTO E IDENTIFICACIÓN DE EMOCIONES


Esta práctica que hemos realizado tenía como objetivo aprender a poner palabras a nuestros sentimientos para poder interpretarlos y aceptarlos en un futuro y mejorar nuestra inteligencia emocional.

Esta tarea se ha centrado principalmente en tres estados de ánimo negativos: la tristeza, la rabia y el miedo. Cada uno de nosotros debíamos escribir en un papel de manera anónima  tres situaciones de nuestra vida diaria en la que sentíamos estas tres emociones. Para inspirar y  evocar aquello que nos causa tal sensación, hemos contado con el apoyo de tres melodías que se relacionaban con éstos tres. Después de cada canción introducíamos en un sobre nuestro papel. Cuando los tres sobres ya estaban llenos, cada uno hemos cogido un papel de manera aleatoria para leerlo en voz alta y descubrir los sentimientos de nuestros compañeros.

Primero hemos comenzado con la tristeza. Un hecho a destacar es que muchos de los compañeros mencionaban en sus sentimientos de tristeza a sus padres: me siento triste cuando me despido de mis padres, me siento triste cuando decepciono a mis padres, me siento triste cuando veo a mi madre llorar… Esto nos ha hecho reflexionar sobre la importancia que nuestros padres tienen en nuestro día a día. El sentirnos tristes nos hace valorar lo que es significativo para nosotros. Además, muchas veces ocultamos este sentimiento de tristeza por vergüenza o por inseguridad. No obstante, muchas veces ignoramos que expresar nuestros sentimientos de tristeza nos puede ayudar a aliviar el dolor que sentimos y liberarnos de más tristeza. También es importante conocer que los estados de ánimo no son permanentes, de manera que si en un momento nos encontramos tristes, al cabo de unas horas podemos estar de nuevo contentos.

Para continuar, hemos seguido con la rabia. Las situaciones de rabia más repetidas entre nuestros compañeros estaban relacionadas con los sentimientos de autorrealización y de reconocimiento social: siento rabia cuando las cosas no salen como espero, siento rabia cuando no me siento valorada, siento rabia cuando no se tienen en cuenta mi opinión… Estos dos aspectos son muy importantes para nosotros ya que mejoran nuestra autoestima.

Este sentimiento es negativo, ya que genera en nosotros una frustración ante una amenaza, pero no debemos de olvidar que también encarna un sentimiento positivo, ya que es precisamente la rabia lo que nos lleva a actuar y a defendernos. La rabia genera agresividad pero para afrontar este sentimiento de manera correcta es bueno expresar aquella situación que nos está generando este sentimiento para evitar más rabia y en consecuencia más agresividad.

En tercer lugar, hemos continuado con el miedo. Es curioso que además de algunas situaciones que generan miedo a nuestros compañeros como: siento miedo cuando estoy en una habitación a oscuras, tengo miedo a sentirme sola, ciento miedo ante algo desconocido… también se ha repetido en tres ocasiones la siguiente frase: tengo miedo a volver de noche sola a casa.

El hecho de sentir miedo ante un problema social que escapa a nuestro control es mucho más alarmante que sentir miedo a aquello que de alguna manera podemos controlar. Esta frase ha abierto un debate sobre lo preocupante que es en nuestra sociedad que las mujeres sintamos miedo a ser agredidas o acosadas cuando vamos solas por la calle. Tal y como ha apuntado nuestro profesor, deberíamos de crear una sociedad en la que todos nos sintiésemos seguros y basada en la protección de todos nosotros. En nuestra opinión esto contribuiría a acabar con muchos más sentimientos de miedo que se dan en nuestro día a día.

La valoración de esta práctica ha sido positiva ya que nos ha ayudado a poner en palabras todo aquello que a veces nos cuesta expresar. No sólo nos ha permitido conocer los sentimientos de nuestros compañeros sino que además hemos podido observar que muchos de nosotros experimentamos tristeza, rabia y miedo ante lo mismo. Es decir, los seres humanos no somos tan diferentes sino que tenemos más puntos en común que nos hacen más parecidos de lo que pensamos.

El hecho de que la actividad fuese anónima también nos ha hecho estar más cómodos y participar mejor en ella. Al hablar de sentimientos creo que muy pocos de nosotros nos hubiéramos atrevido a expresar abiertamente aquello que nos genera tristeza, rabia o miedo, por lo que optar por el anonimato ha sido una buena opción.
Como conclusión, esta experiencia nos ha ayudado a mejorar nuestro autoconocimiento emocional y a tratar de evitar ser unos analfabetos afectivos, aunque estamos seguras de que muchos de  nosotros necesitaremos un entrenamiento mayor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario