AUTOCONOCIMIENTO E IDENTIFICACIÓN DE EMOCIONES
Esta práctica
que hemos realizado tenía como objetivo aprender a poner palabras a nuestros
sentimientos para poder interpretarlos y aceptarlos en un futuro y mejorar
nuestra inteligencia emocional.
Esta tarea se ha
centrado principalmente en tres estados de ánimo negativos: la tristeza, la
rabia y el miedo. Cada uno de nosotros debíamos escribir en un papel de manera
anónima tres situaciones de nuestra vida
diaria en la que sentíamos estas tres emociones. Para inspirar y evocar aquello que nos causa tal sensación,
hemos contado con el apoyo de tres melodías que se relacionaban con éstos tres.
Después de cada canción introducíamos en un sobre nuestro papel. Cuando los
tres sobres ya estaban llenos, cada uno hemos cogido un papel de manera
aleatoria para leerlo en voz alta y descubrir los sentimientos de nuestros
compañeros.
Primero hemos
comenzado con la tristeza. Un hecho a destacar es que muchos de los compañeros
mencionaban en sus sentimientos de tristeza a sus padres: me siento triste
cuando me despido de mis padres, me siento triste cuando decepciono a mis
padres, me siento triste cuando veo a mi madre llorar… Esto nos ha hecho
reflexionar sobre la importancia que nuestros padres tienen en nuestro día a
día. El sentirnos tristes nos hace valorar lo que es significativo para
nosotros. Además, muchas veces ocultamos este sentimiento de tristeza por
vergüenza o por inseguridad. No obstante, muchas veces ignoramos que expresar
nuestros sentimientos de tristeza nos puede ayudar a aliviar el dolor que
sentimos y liberarnos de más tristeza. También es importante conocer que los
estados de ánimo no son permanentes, de manera que si en un momento nos
encontramos tristes, al cabo de unas horas podemos estar de nuevo contentos.
Para continuar,
hemos seguido con la rabia. Las situaciones de rabia más repetidas entre nuestros compañeros estaban relacionadas con los sentimientos de autorrealización y de
reconocimiento social: siento rabia cuando las cosas no salen como espero,
siento rabia cuando no me siento valorada, siento rabia cuando no se tienen en
cuenta mi opinión… Estos dos aspectos son muy importantes para nosotros ya que
mejoran nuestra autoestima.
Este sentimiento
es negativo, ya que genera en nosotros una frustración ante una amenaza, pero
no debemos de olvidar que también encarna un sentimiento positivo, ya que es
precisamente la rabia lo que nos lleva a actuar y a defendernos. La rabia
genera agresividad pero para afrontar este sentimiento de manera correcta es
bueno expresar aquella situación que nos está generando este sentimiento para
evitar más rabia y en consecuencia más agresividad.
En tercer lugar,
hemos continuado con el miedo. Es curioso que además de algunas situaciones que
generan miedo a nuestros compañeros como: siento miedo cuando estoy en una
habitación a oscuras, tengo miedo a sentirme sola, ciento miedo ante algo
desconocido… también se ha repetido en tres ocasiones la siguiente frase: tengo
miedo a volver de noche sola a casa.
El hecho de sentir miedo ante un problema
social que escapa a nuestro control es mucho más alarmante que sentir miedo a
aquello que de alguna manera podemos controlar. Esta frase ha abierto un debate
sobre lo preocupante que es en nuestra sociedad que las mujeres sintamos miedo
a ser agredidas o acosadas cuando vamos solas por la calle. Tal y como ha
apuntado nuestro profesor, deberíamos de crear una sociedad en la que todos nos
sintiésemos seguros y basada en la protección de todos nosotros. En nuestra opinión esto contribuiría a acabar con muchos más sentimientos de miedo que se dan en
nuestro día a día.
La valoración de
esta práctica ha sido positiva ya que nos ha ayudado a poner en palabras todo
aquello que a veces nos cuesta expresar. No sólo nos ha permitido conocer los
sentimientos de nuestros compañeros sino que además hemos podido observar que
muchos de nosotros experimentamos tristeza, rabia y miedo ante lo mismo. Es
decir, los seres humanos no somos tan diferentes sino que tenemos más puntos en
común que nos hacen más parecidos de lo que pensamos.
El hecho de que
la actividad fuese anónima también nos ha hecho estar más cómodos y participar
mejor en ella. Al hablar de sentimientos creo que muy pocos de nosotros nos
hubiéramos atrevido a expresar abiertamente aquello que nos genera tristeza,
rabia o miedo, por lo que optar por el anonimato ha sido una buena opción.
Como conclusión,
esta experiencia nos ha ayudado a mejorar nuestro autoconocimiento emocional y a
tratar de evitar ser unos analfabetos afectivos, aunque estamos seguras de que
muchos de nosotros necesitaremos un
entrenamiento mayor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario